
TU VOZ.
Canta tus estrofas con calida voz,
bailen al son de tu cantar la gente,
que para poder matar al dolor
hay que echarlo cual si fuera sierpe,
que se alce hacia el cielo sin arrebol,
se expanda por ríos, montes y fuentes,
quédese prieto el maldito temor
de sentir el alma lejana a la mente.
Siéntalo el águila o cualquier gorrión,
sea en el norte, en el sur o en oriente,
suene con piano, violín o acordeón,
sea tu voz, de dulzura un torrente,
y se llene tu ser cual si un trovador
caminase a tu lado siempre de frente.
























































